 El público machista tendrá razones de peso para identificarlo como el enésimo capricho
femenino, pero lo cierto es que una inofensiva barra de chocolate puede convertirse en
el adversario más peligroso de una relación en suspenso por el bajo rendimiento
sexual.
Lo anterior se desprende del estudio realizado por la casa de dulces Cadbury a cerca
de 1.500 ciudadanos ingleses, según el cual el 52 por ciento de las mujeres prefiere
usar las sabanas de su cama para limpiarse el chocolate que queda sobre su boca antes
que para albergar un toqueteo cachondo.
"¿Pero qué pueden entender las mujeres?", dicen muchos hombres al respecto. Al parecer
mucho, puesto que el mismo estudio reveló que más mujeres que hombres fueron capaces
de determinar los motivos que ponen al macho por debajo del cacao.
Y es que según el presidente de Cadbury, Paul Hebblethwaite, el chocolate además de
producir endorfinas al ser ingerido, "su consistencia cremosa y aromatizada golpea
todos los sentidos del cuerpo, aumentando la sensualidad de la experiencia".
Sin lugar a dudas un fenómeno mucho más placentero que el experimentado en fallidas
sesiones de artificial placer efímero a las cuales se someten algunas mujeres víctimas
de amantes apresurados.
Sin embargo, no deja de sorprender la frase que condecora la fidelidad del chocolate
en contraste con las recurrentes traiciones masculinas, porque gracias a este venerado
dulce -que resulta a las mujeres lo que las copas a los hombres- muchas princesas
desencantadas se han transformado en verdaderas penas rodantes.
Por lo tanto, cabe preguntarse ¿que tan fiel puede ser el chocolate? |