La conciencia de John Orosco -dueño del autolavado de la calle Mound en Ohio, Estados Unidos- le indicó que no era bueno tener señoritas limpiando los autos con los pechos al viento por 24,95 dólares. Lo empujó a ese análisis el reverendo Gary Samples, que le dijo a Orosco que no aceptaría sus donaciones a menos que terminara con ese negocio indecente. Según explica Samples "no era correcto, yo no podía vivir con eso. Molesté tanto a Orosco que finalmente aceptó cerrar".
Según dijo el dueño del lavado de autos, la próxima semana reabrirá el negocio, pero esta vez con las chicas totalmente vestidas. "Mi corazón no está con el dólar, está con Dios" dijo previendo que sus ingresos disminuirán considerablemente.
Uno de los clientes, que no quiso revelar su identidad, opinó que "se nota que el reverendo no tiene auto". |